sábado, 22 de diciembre de 2012

naturaleza muerta




a qué  extraño país habrán viajado los dioses mansos y solitarios
qué temían de nosotros
por qué no dieron razones ni contaron sus miedos
cómo fue posible abandonar con premura los bosques encendidos de verde
            deshabitar los mares azules
            olvidar las nubes  de abril
            cuidar nuestros pasos presurosos sobre las aguas calmas
tendrán suelo sagrado dónde enterrar sus muertos
marcado por runas propicias
flores marchitas
espejos de plata que ya no embellecen
cetros de oro que no detienen la marca del tiempo
será cierto que algunos de ellos amaron milenios plenos de entrega coito celos
milenios que vaciaron de sentido vida muerte carne espíritu
cuál es la lección que nos han entregado
si no tenemos señas de su peregrinación
ni heredaron decálogo alguno
ahora requerimos de nuevo su soledad
cómo temer al futuro que gobierna despiadado fuera de la voluntad humana
la culpa no fue escrita por sus manos
antes de nuestra inocencia
cuando ni siquiera moraban insectos
ni bebían enredaderas en estanques serenos
han abandonado nuestro mundo en medio de la confusión
recordamos apenas que los dioses fueron nuestros primeros juguetes
apenas nos divertían con sus poderes prestidigitadores luminosos vanos
un día demasiado caluroso para juegos
los desterramos con la palabra exacta que les maldijo
tenemos una leve noción de cómo cargaron sus carromatos
con las pocas cosas que poseían
pues todo lo demás lo obtuvieron sin esfuerzo alguno de nuestra mano dadivosa
mientras pedían limosna
en las aceras de grandes ciudades
cerca de aldeas diminutas
en qué desierto estarán mientras se llenan de arrugas
pierden vista tacto oído
            rememoran hazañas heroicas
            lloran nuestra falta de piedad
habrá sido el cruel Destino el que les lanzó lejos
antes que Edipo dejase de ser leyenda
nos dejaron sólo la palabra destructora de naves y velas con la que levantamos el muro que sella para siempre el paraíso

habrán quedado detrás del muro
           
no podremos saberlo nunca

el tiempo ha pasado indolente

el tiempo no mira atrás

jueves, 20 de diciembre de 2012

vuelo

Cuadro de El Bosco


camino sin agujetas
a la diestra del caos
sin miramiento ni sombrilla

soy distante
como la luna de los violentos hombres lobo
quizás como la marea abrupta
a expensas de las hojas de enero

no estoy hecho de sustancia
ni siquiera de granito
no soy el que ves
ni el que tocas
únicamente el que una vez dijiste

cargo la tristeza de los pollos
el augurio pretensioso de los búhos
no gravito ningún mundo turquesa
aunque venero el aire
bajo las alas del caribe

recuerdo al arqueopterix
fugaz de la mañana
todo lo demás me es ajeno
incluso las nubes frágiles de Odesa

pero sobre todo soy el amo del silencio
de las palabras que callan
con la voluntad incuestionable del cóndor
que agita el sueño de los emperadores
sobre las cataratas de Machu Pichu

miércoles, 19 de diciembre de 2012

te pregunto




te pido me digas

cómo evadir la tentación inevitable de la palabra que edifica mundos ríos paisajes imposibles que titilan sin cesar

te pido por favor

me ayudes a descubrir el secreto del silencio tras la arenga que nos ata con hilos de algún mineral inexistente tejidos en laberintos de exquisitos verbos y conjunciones que no dejan transgredir ninguna frontera

que desgarran lo que antes constituía sólo juego de unos niños perdidos en los bosques arcanos de la isla del olvido

te lo pido

con el asombro fingido de quien disfruta la vastedad de lo efímero la ingenuidad de quien renuncia al caos de la respuesta cierta

porque no existe excusa que permita descartar el júbilo
cuando el polvo susurra su propio nombre
mientras afelpa los vellos más lejanos de mi palma
polvo fantasmal
etéreo
dotado de estirpe y progenie
diminuto como huevas de nautilos
desahuciado por causa del viento inquieto pero amado en forma extraña por la crueldad de la entropía pues aún ella voraz fiera reúne y agita las aguas quietas

o cuando el aire de las esquinas olvidadas llora desconsolado
porque no le dirijo al menos una frase maltrecha de jirones y jergas unidos con desdén mientras bostezo y creo en el unicornio que Silvio dibuja con su guitarra al menos una frase que surta el efecto de la esperanza cuando la tarde decae plomiza y decantan las sombras sobre los sitios menos afortunados donde moran duendes y ángeles caídos en gracia

y él

sólo aire habitado no obstante por todo el aliento de los ancestros

piensa apesadumbrado que pronto le abandonaré al viajar a ese extraño mundo de sueño y ausencia onírica desconocido e inconcebible como lo es el amor para las células que se desgajan idénticas afanadas en construir paredes membranosas y sordos tejidos

tengo la certeza de que no hay suficientes palabras
ni forma exacta de encadenarlas para que resulte definitiva convincente para que exprese la ansiedad con la que los guijarros perdidos del camino y las grietas formadas con inusitada paciencia en los muros pretenden alcanzar con un cansancio que duele hasta los huesos la promesa de nuestra garganta 
o para tumbar la certeza egoísta de la mirada porque resulta prohibida como el fruto del jardín originario donde nunca vieron crecer avellanas

creo que las palabras son insuficientes para decir algo sobre los líquenes
ni siquiera bajo una singularidad estelar que reúna los sustantivos de todas las lenguas y dialectos que ascendieron atropelladamente por los peldaños de barro y ladrillo en las urbes de Babel sin encontrar el nombre que buscan todos los credos

ni siquiera ese nombre vacío triste radical ausente pleno de ritos deseoso de ser deseado no correspondido por la Fortuna la más cruel de las divinidades ni poder conjurarse a través de nuestra palabra para que termine toda búsqueda de las certezas que habitan el torax de pueblos místicos que pretenden todavía sortear la alegoría de la muerte

ni siquiera ese nombre perdido en el origen de los tiempos
ese nombre
el Nombre

no tengo derecho a la piedad que subsiste detrás de los sustantivos que edifican galaxias en fuga y máquinas llenas de fortaleza

no merezco el bautismo de los adjetivos que liman la aspereza de los átomos perfectos la ausencia de color de los trazos neutros de alquimia la ambigüedad de las flores muertas
porque aún la hoja más seca y diminuta tiene nervaduras
que duelen tanto como la soledad o la ausencia

por ello debemos entonar un cántico que esparza sus cenizas oscuras sobre el Pacífico y el Canal de Suez
con insistencia
con premura
con el frenesí del orgasmo
con la indefensión violenta que precede la muerte
con el dolor en músculos huesos saliva tendones que toleran nuestro absurdo gollem

hasta que desaparezca el viento

hasta que sea borrada la luna del cielo

hasta que se desgasten los soles impúberes

te hago la pregunta
una vez más
sin vergüenza
ya que no existe vergüenza
en la pena

a ti

que esperas como esperan hombres y mujeres que caminan por calles veredas aceras carreteras senderos

cómo dejar el concierto de las sílabas que tersan la profundidad de las fosas marinas remueven el paso gigante de hormigas paramecios lombrices conjunciones convierten en miel incluso el orgullo de las abejas rebeldes

te pregunto

a ti

que reúnes gritos aullidos oraciones cánticos tambores sirenas murmullos debates melodías silbidos llamados bostezos llanto de bebés que nacen al amanecer preguntas aplausos sentencias abrazos trompetas discursos redobles cánticos de moacines auditorios podios

las voces de Whitman Lorca y Storni que nos regala el viento

ovaciones resoplidos de enfermos arrullo de madres consuelos tartamudeo del miedo 

la última sílaba de los suicidas

el son del las gaitas

a ti

porque tal vez secretamente espero que no me respondas ni digas cosa alguna

y materialices por siempre lo único que creo poseer gracias a la franqueza de la sombra que me persigue cuando el sol brinda su primera tibieza

cual busto ciego y derruido

cual maniquí carente de semblante deseo que no espera porque su figura se confunde con las vitrinas y las ciudades abandonadas en otros tantos mundos dejados a la deriva por injustos colonos

cual navegante atrapado en una perpetua tormenta de calma

con la noción ingenua
torpe
egoísta
marchita
pero serenamente cínica
de que en verdad tienes la suficiente piedad para no decir nada ni siquiera con los dedos la piel el más ínfimo gesto o la tersura de tus labios para callar el relato antiguo que nos une

para conformarte así con sólo mirar tras la incertidumbre de un simple espejismo

miércoles, 12 de diciembre de 2012

paraíso




el pulso es la llama del verso
ausente de cronopio y estirpe
árbol anciano
            solitario
            desgarrado
únicamente puede derrumbarse mirando al cielo

el cielo no enraíza arriba
cerca de las nubes o del sudario de la noche
no es la marea de los vientos
ni consuelo del desierto

el desierto nos rodea
nos ciega con deliciosa arena
obsequia dátiles calor espejismo
cuando decae el horizonte

del horizonte careces de recuerdos
sólo murmullos
lugar lejano parecido al hogar
perdido en otro continente
al cual no pretendemos retornar
            el horizonte te hace migrante
            embriagado por las estrellas

con las estrellas nacimos
esperando el retorno de los cometas fugitivos
la caída del meteoro edénico
las luciérnagas
la absolución por la cual meditan incólumes los grillos

grillos y mariposas hacen del paraíso una multitud
un lugar atrapado en mesetas insólitas
que colapsa  furioso a veces
desde los balcones
sobre ciudades inhóspitas
que esparce raíces
aún en las esquinas más inciertas

la incertidumbre nos flageló un día
con despiadada dulzura debajo de la piel
            a un costado
            donde duele
nos dijo que había muchos caminos y veredas
nos contó sobre la expulsión
            exactamente como dice el relato originario
            la distorsión del génesis
            la vereda que nadie recuerda
           
para no caminar al mismo lugar
marchito del horizonte

para soñar en el desierto
cubiertos por el manto del cielo crepuscular
            al arrullo de grillos que titilan
sin prisa ni desvelo
en otra nación donde no importan los nombres

jueves, 29 de noviembre de 2012

fin del círculo




no quieres escuchar eones
la miseria
aterciopelada cresta
acantilados días
caótico silencio

huyes
rechazas el empotramiento de la vida
derrumbe genocida de peces
bambúes
mariposas
ornitorrincos
vano juego
inciertas letras
mensajes desgastados
sin arenga

te hastía la luna
persiguiendo la siguiente
subducción cadavérica
inmisericorde
bajo del magma indómito

reniegas del viento
soplo inocente
delicada grava
su infidelidad devasta cumbres
vierte humores ajenos
ahuyenta el vuelo de las golondrinas
islotes que nunca verán tropel
semental
rinoceronte

te irrita el mundo a los pies del evangelio
secreto herético
falso misterio
rituales esféricos tantas ciudades abandonadas fuera del tiempo estirpes que insisten en llamarte desde sus arcanos templos pasos ilusos que pretenden iluminar la sencillez del camino
pueblos que no migran
más allá de la marca ciega de la córnea

reniegas del relato aun imberbe
que promete ciclos de lluvia
sol
tormenta
días de peste
hambre
frío
incesante celebración
        interregno
imperios derruidos
lacerantes como sables
huesos
guerreros ectoplásmicos
marchitos árboles genealógicos
que no dan fruto inocente
savia congelada en las venas de los sauces

absurdamente te has agotado
        cierto
vigilando el círculo
presa de la fragua en tu garganta

el fuego amargo como hiel
la cola
largo y pesado laberinto

escamas duelen cual gritos
        cual láminas de asbesto
       
dragón
Kundalini
serpiente antigua
te susurraron alguna vez
        hechizos reiterados e inútiles
       
tampoco cargas pecados ajenos
        la expulsión del predio del miedo te parece ridícula
nunca existieron rejas en el jardín de las delicias
       
tuyo es el horror circular
        sostener mundo
        eternidad
        e infinito
       
lejos del hogar
el vino casero
el pan silvestre

con las culpas ajenas en desahucio
decides no morderte la cola
dormir inexactamente
carente de radio
ángulo
diámetro certero
dormir
        suave nido
astillas
césped
algas
corteza y musgo

empiezan a quebrarse los cascarones
        al calor de tu abrazo
delicado estruendo
abres los ojos con ternura de pelícano
        oso
pingüino
        parto de leona
               
un día inexacto
hermosamente anónimo
ínfimamente difuso
fuera de calendario
sin marcas proféticas
instaladas en el flujo del cielo

un día
uno solo basta
para romper el círculo